Hay cifras que pasan de largo.
Y hay otras que deberían sacudirte como un cachetazo en la cara.
En 2050, una de cada dos personas vivirá con algún trastorno mental o neurológico.
Una de cada dos.
Mitad del mundo.
No hablamos de una estadística fría.
Hablamos de tu madre. De tu hijo. De tu jefe. De ti.
La moneda lanzada al aire caerá en alguien que amas o en ti mismo.
Y, sin embargo, seguimos hablando de productividad, de innovación, de crecimiento…
como si el cerebro fuera un accesorio reemplazable.
El problema es evidente:
- Los sistemas de salud ya están desbordados.
- La soledad es la epidemia silenciosa que crece sin titulares.
- La tecnología, mal usada, multiplica la ansiedad en lugar de reducirla.
Pero aquí está la otra cara:
La misma tecnología que enferma también puede curar.
La misma conexión que intoxica puede sanar.
La diferencia está en qué equipos decidan usarla para transformar el futuro.
2050 no está lejos.
Si te parece un número lejano, piensa que para muchos será apenas el año de su jubilación.
O el momento en que tus hijos tengan tu edad.
La pregunta es brutal:
¿vas a esperar a que esa moneda caiga en tu lado?
¿O vas a moverte ahora que todavía puedes elegir cómo quieres llegar a ese futuro?
Pablo Figueroa
pablo@nacionsuficiente.com

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