Paolo tenía 14 años.
Se quitó la vida en México después de subir una montaña solo. Dicen que lo hizo para morir “cerca del cielo”.
Pero en realidad, lo que quería era alejarse. Alejarse de los gritos. De las burlas. De la presión. De la mirada que todo lo juzga y de la que nunca pregunta: “¿Cómo estás, de verdad?”
Paolo era solo un niño. Pero cargaba con más peso emocional que muchos adultos que facturan seis cifras y meditan con incienso en un coworking.
Paolo no necesitaba un gurú. Ni un curso de “desarrollo personal” de 597 dólares.
Paolo necesitaba una conversación. Un refugio emocional. Alguien que supiera detectar que estaba a punto de romperse.
Y no lo tuvo.
Cada vez que alguien dice que “los jóvenes son frágiles”, pienso en Paolo.
Cada vez que alguien romantiza el silencio como “fuerza”, pienso en Paolo.
Porque la fragilidad no es el problema.
El problema es que nadie enseña a vivir con el corazón roto… sin que eso te termine de romper.
¿Y qué tiene que ver todo esto con Suficiente?
Todo.
Porque Suficiente no es una app.
Es una respuesta.
Es ese “¿cómo estás?” que no suena a protocolo.
Es esa intervención silenciosa que aparece antes de que aparezca la desesperación.
Es esa mano digital que, sin pretender sustituir a nadie, está ahí cuando nadie más lo está.
No vamos a cambiar el mundo con frases motivacionales.
Vamos a cambiarlo con escucha, con datos, con intervención en tiempo real.
Con prevención real, no con likes.
Con comunidad, no con filtros.
Hoy Paolo está en las noticias.
Mañana puede ser alguien que conoces.
Pasado mañana puedes ser tú.
La montaña no es el problema.
Es el silencio que la rodea.
Por eso estamos construyendo Suficiente.
Porque no queremos volver a mirar hacia abajo, cuando ya es demasiado tarde para mirar hacia arriba.
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Quizá alguien suba una montaña hoy.
Y gracias a ti, no lo haga solo.

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